colegio, lo que generó revuelo entre las autoridades en el comienzo del ciclo lectivo 2010.
De todos modos, luego de una serie de consultas y gestiones oficiales, Kylie, que
es abanderada en la escuela con un promedio superior a nueve, recibió la autorización que solicitaba, para cumplir así con su deseo pese a que algunos compañeros la miren de reojo.
Asimismo, comentó que "
se asocia mucho al travesti con la prostitución" y aclaró que "
no es a lo que quiero volcarme.
Mi deseo es seguir estudiando y sobresalir como profesional. Me gustan
las Ciencias Políticas, el profesorado de Historia. En la rama del arte
me gusta la danza y el teatro".
Kylie pidió a la comunidad de Nogoyá, ubicada a unos 110 kilómetros de la capital provincial, que sepa entender su situación. "
Desde los cuatro años que tengo esta elección sexual.
Recuerdo que iba a jardín y yo le confesé a mi mamá que me gustaba un
compañerito. Ella en ese momento le restó importancia, lo quiso tapar,
pero ya sabía que yo iba a ser como soy", expresó el joven travesti.
"Por
ahí hay gente que no entiende, y me dicen que esto que yo quiero
demostrar es un pecado, a lo que le respondo que, si esto es un pecado,
voy a pecar cada segundo de mi vida, porque es lo que quiero para mí",
enfatizó.
En tanto, la presidente del Consejo General de Educación de la provincia, Graciela Bar, aseguró que "
se respetará la identidad que elige cada ciudadano, y, por lo tanto, no habrá ningún tipo de discriminación, ya sea por motivos raciales, religiosos o de género".
La funcionaria dijo que -tras un revuelo inicial por el pedido de Kylie- "
ha habido un acuerdo, está todo encausado y el tema ha sido muy bien abordado por la institución".
En declaraciones radiales, reconoció que "es la primera vez" que existe
un caso de este tipo en la provincia, pero entendió que en otras
escuelas "debe haber situaciones similares, donde por miedo no asumen
los casos".
En cuanto a la posibilidad de que este caso dispare
otras situaciones similares, Bar indicó: "Hoy, la sociedad se toma con
más naturalidad estos temas. Y pienso que hay que respetar la autonomía
de cada ser humano de lo que quiere elegir y cómo quiere ser en la
vida". "
Esta elección no lo exime de portar la bandera. Lo mismo la raza o religión. No hay que discriminar. Cada uno puede elegir lo que quiere ser en la vida ", insistió Bar.