
El conflicto diplomático sobre la soberanía y la explotación petrolera en las Islas Malvinas no
sólo tensó las relaciones entre Argentina y Gran Bretaña, sino que también provocó problemas entre
dos gobiernos históricamente aliados como el británico y el estadounidense. La administración de
Gordon Brown cuestiona a los funcionarios de Obama por lo que consideran una posición demasiado
benevolente con el reclamo argentino, incluso por llamar al archipiélago como "Malvinas" en lugar
del nombre británico "Falklands".
Las quejas comenzaron en febrero, cuando un vocero del Departamento de Estado norteamericano
respondió una pregunta sobre las islas diciendo
"Falklands... o Malvinas, dependiendo de cómo se lo mire", según
el
diario británico
Times.
Los cuestionamientos británicos aumentaron con
la visita de la Secretaria de Estado Hillary Clinton
a la Argentina. La funcionaria apoyó la idea de que nuestro país y Gran Bretaña se sienten a
dialogar sobre la soberanía.
Diplomáticos británicos en Washington se niegan a admitirlo en público pero, según el
Times, en privado cuestionan al gobierno estadounidense porque consideran que no se han
tenido debidamente en cuenta sus intereses y sensibilidades.
Por su parte, la posición del Departamento de Estado también provocó críticas entre los
opositores de Obama, especialmente entre funcionarios del Pentágono que apoyaron a Gran Bretaña
durante la guerra de Malvinas.
"Creo que llamarlas 'Malvinas' es ofensivo a los intereses británicos", dijo al
Times Richard Perle, quien en 1982 era asistente del Secretario de Defensa.
Historia del nombre. El archipiélago de las Malvinas fue descubierto alrededor del
Siglo XVI. En 1690 las ocupó el marino inglés John Strong, quien dio nombre al estrecho que separa
ambas islas (estrecho de San Carlos). Lo llamó "Falkland Sound", en honor a su patrón, Anthony
Cary, visconde de Falkland. Las islas tomaron ese nombre y fueron diputadas por España y Gran
Bretaña durante varios años sin un ganador claro.
En 1764, el aventurero francés Louis Antoine de Bougainville estableció un pequeño
asentamiento en las islas y las llamó
"Malouines" en honor a Sanint-Maló, la ciudad francesa de donde había partido su
expedición. La adaptación al español de ese nombre (Malvinas) fue la denominación que adoptó el
gobierno argentino en 1820 cuando envió una expedición a ocupar las islas. Ese asentamiento fue
expulsado por los ingleses en 1833 y los británicos dominan el archipiélago desde entonces.