Néstor Kirchner reasumió en la presidencia del
justicialismo y automáticamente provocó
la renuncia de dos integrantes del Consejo Nacional partidario que asumió en mayo
de 2008: Juan Carlos Romero y Felipe Solá. El senador y ex gobernador de Salta y el jefe del bloque
de diputados nacionales del Peronismo Federal presentaron
documentos de rechazo para con Kirchner al momento de dejar sus cargos.
Según informó
Clarín, Solá consideró que el PJ
"no ha logrado ser la totalidad peronista, es una parcialidad que ha dejado de
considerar a las elecciones como la expresión más genuina de nuestro pueblo". "Asistimos ahora a la
genuflexa actitud de nombrar Presidente a un compañero (por Kirchner) rechazado claramente por la
mayoría el pasado 28 de junio". Por último, solicitó al partido que "o buscamos alguna vez la
síntesis superadora que nos vuelva a la lucha común, o haremos política entendiéndola como seguir
al poder burocrático de turno".
Por su parte, Juan Carlos Romero señaló: "Es evidente que el valor de la palabra es un gesto
de honradez que
el kirchnerismo desconoce. Por ellos las autoridades partidarias permiten a quien
renunció en forma indeclinable volver caprichosamente a tomar su cargo". Según el salteño, "dejar
de lado la trayectoria del justicialismo y los principios de Juan Domingo Perón
para servir al interés personal de una conducción cargada de desprestigio para
propios y extraños es una abdicación política que nuestra historia se encargará de señalar".
Siguieron sus pasos. La renuncia de Romero y Solá no es nueva para la conducción del PJ. El
gobernador de Chubut,
Mario Das Neves, renunció en noviembre de 2009 a
su cargo de secretario de coordinación del partido, en tanto Carlos Reutemann hizo lo propio
tres días despúes del chubutense.