
Como consecuencia de su negativa, el
personal de seguridad del aeropuerto les prohibió subir a bordo del
avión, con lo que ambas perdieron las 600 dólares del pasaje, informa Daily Express.
Los
oficiales que les prohibieron subir al avión defendieron que ellos se
limitaron a cumplir la ley y que las mujeres no se quejaron sobre su
decisión.
Sin embargo, organizaciones en defensa de los derechos
civiles manifestaron que el incidente podría utilizarse en los
tribunales para demostrar la ilegalidad de los Rapiscan, como se llama
los escáneres.
El abogado Alex Deane, de la organización
Big Brother Watch, una de las que se opone a este tipo de control de
seguridad, se ha ofrecido a representar a las dos mujeres ante los
tribunales. "La gente no debería tener que sacrificar su salud, su fe, su dignidad o su intimidad para poder volar", dijo.