
El magistrado presidente John Roberts consideró que fue "muy preocupante"
lo ocurrido durante el primer discurso del presidente Barack Obama
sobre el Estado de la Nación, y añadió que el informe anual al Congreso
"degeneró en una animosa concentración política".
En
respuesta a un estudiante de la Universidad de Alabama sobre el método
del Senado para ratificar a los jueces de la Corte Suprema, Roberts
dijo que los miembros de la Cámara alta tratan indebidamente
de esgrimir argumentos políticos al hacer ciertas preguntas a los
nominados pese a saber que no pueden responderlas por las reglas de la
ética judicial.
"Creo que el proceso no funciona", señaló.
Obama
criticó a la Corte por su fallo sobre la financiación a las campañas
proselitistas durante el discurso de enero, cuando había nueve jueces
del máximo tribunal sentados frente a él, con sus togas negras.
Roberts dijo que se pregunta si los jueces de la Corte Suprema deberían asistir al informe sobre el Estado de la Nación.
"Al
grado en que el discurso del Estado de la Nación ha degenerado en una
animosa concentración política, no estoy seguro de por qué estamos ahí", dijo Roberts, nominado por los republicanos, quien se unió al tribunal en el 2005.
Añadió
que cualquiera es libre de criticar a la Corte y que algunos tienen
incluso la obligación de hacerlo por los puestos que desempeñan.
"De esta forma, esto no me causa problemas", señaló. "Por
otro lado, está el tema del ámbito, de las circunstancias y del decoro.
La imagen en que los miembros de una parte del gobierno se levantan,
rodean literalmente a la Corte Suprema, gritando mientras los jueces
?de acuerdo con los requisitos del protocolo? tienen que sentarse ahí,
sin mostrar expresión alguna, creo que es muy preocupante".
Alejándose
de la tradición, Obama utilizó el discurso para criticar la decisión de
la Corte que permite a empresas y sindicatos destinar libremente dinero
para difundir anuncios políticos a favor o en contra de algún candidato
específico.
"Con el debido respeto a la separación de
poderes, la Corte Suprema revirtió un siglo de derecho y abrió las
compuertas a los intereses particulares ?incluidos los de empresas
extranjeras? para que gasten sin límite en nuestras elecciones", espetó Obama.
El
juez Samuel Alito fue el único magistrado que respondió en esa ocasión,
meneando la cabeza y musitando aparentemente las palabras "no es
verdad", mientras Obama seguía hablando.