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ENFOQUES

Una villeguense en Boston
Dialogamos con Sofía Becerra, quien se encuentra realizando una experiencia laboral en Estados Unidos

 Sofía Becerra tiene 33 años. Cuando terminó sus estudios secundarios en el IMI se mudó a Buenos Aires para estudiar Contador Público Nacional y de Licenciada en Administración de Empresas, en la UBA. En el 2016 terminó un MBA en la Universidad Torcuato Di Tella y hoy se encuentra trabajando para la firma Reebok, en la ciudad de Boston, Estados Unidos.

En esta nota, Sofía comparte con nosotros el día a día de esta interesantísima experiencia.
 
            .- ¿Sofi, me contás sobre tu experiencia laboral?
Aunque mi mamá prefería que solo me enfocara en estudiar, con 21 años tome mi primer trabajo en un estudio contable chico, empujada por mis hermanos. Allí aprendí desde cómo hacer un cheque hasta cómo cerrar un balance contable. Mis jefes eran profesores de la UBA, y siempre se tomaban el tiempo de explicarme todo como si estuviera tomando una clase privada. Eso me ayudó muchísimo para cursar materias como impuestos y auditoría.
La principal clienta del estudio fue mi primer y gran desafío. Nadie quería atenderle el teléfono, ya que solo tenía malos tratos para cualquiera que deseara ayudarla. Decidida a no pasar por esa situación, aprendí a observar y entender la comunicación no verbal que me permitió siempre anticiparme. Recuerdo que al renunciar, para iniciar un viaje de 3 meses por Europa, fue ella quien al saberlo me llamo y me dijo "No te permito que te vayas", ¡y eso fue suficiente para saber que le había ganado la batalla!
 
.- ¿Tus trabajos siempre estuvieron relacionados a tu carrera?
Siempre trabajé en posiciones relacionadas a mi carrera, probando diferentes roles para poder tener claridad sobre lo que quería y lo que definitivamente no me gustaba.
 
.- ¿Dónde trabajás actualmente y qué hacés?
Actualmente trabajando en Adidas Argentina, como Internal Control. Es una posición similar a lo que sería un Auditor Interno. Desde abril 2015 desempeño este rol, que me permitió conocer claramente el negocio, sus procesos y sobre todo, conocer gente de diferentes países. Mi trabajo es asegurar que el país tenga controles efectivos, y para ello reviso y me ocupo de la mejora continua de los procesos.
 
.- Hablemos sobre tu experiencia en el exterior. ¿Cómo surgió la posibilidad de irte a trabajar a Estados Unidos?
Como plan de desarrollo de carrera, me ofrecieron la posibilidad de estar 3 meses trabajando en Boston para la marca Reebok. Como continúo con mi posición en Argentina, decidieron que dividiera la experiencia en dos partes. Estuve 1 mes entre noviembre y diciembre, regresé a Buenos Aires para las fiestas y ahora continúo hasta fines de marzo.
Mi jefe en Argentina siempre insistió con que debía continuar mi desarrollo afuera y, muy comprometido con la causa, el último año me acercó algunas alternativas que descarté por no sentir que fuera el momento, el país y/o la posición en la que me gustaría seguir creciendo.
Esta oportunidad la sentí como una posibilidad de ver cómo me sentiría en una ciudad y un país que no conocía. Rodeada de gente que ni siquiera había contactado alguna vez por email, para una marca que tampoco conocía en profundidad y un rol distinto al que realice los últimos años. Definitivamente, saber que iba a estar absolutamente fuera de lo conocido y con la posibilidad de volver a lo seguro tres meses después, lo hacía una alternativa que no podía rechazar. Ni siquiera saber que iba a estar rodeada de nieve y me perdería el verano en Argentina, lo hacia una mala opción.
 
.- Antes de eso, ¿habías vivido en algún otro país o viajado por tiempo prolongado?
Amo viajar y conocer distintos lugares, cuanto más raros culturalmente mejor. Mi viaje más largo fue de 3 meses, sola por Europa al finalizar mi primera carrera. Aunque no trabajé en el exterior, siempre fue un deseo y es uno de los beneficios de trabajar en una multinacional.
 
.- ¿Qué dijeron tu familia y amigos respecto a la decisión de mudarte al exterior?
Ni mi familia ni mis amigos se sorprendieron con la novedad. Siempre supieron que esto iba a pasar tarde o temprano. Mi hermana fue la primera en enterarse y quien rápidamente me dijo que ella y su familia cuidarían de mi perro. Mi hermano me pidió la dirección para enviarme cosas y mi mama me expresó rápidamente su alegría, y me dijo que ya me empezaba a extrañar. En definitiva, no obtuve más que buenos deseos.
 
.- ¿Por qué Estados Unidos y no otro lugar?
El destino podría haber sido cualquiera, pero Estados Unidos tenía el beneficio de que podría practicar mi inglés no solo en la oficina sino afuera.
 
.- ¿Con qué te encontraste cuando llegaste por primera vez? ¿era lo que imaginabas?
En general había escuchado buenos comentarios sobre la ciudad, pero decidí no anticiparme y dejarme sorprender. Solo googlee centros de sky ya que creí que era el mejor momento para tomar clases y aprender.
 
.- ¿Dónde vivís?
Al principio llegué a un hotel y ahora estoy en un departamento de dos ambientes, que me alquilaron para que estuviera más cómoda. Es a 20 minutos caminando a la oficina, que se encuentra en Seaport, un área muy parecida a lo que sería Puerto Madero en Buenos Aires, pero bastante más chico.
 
.- ¿Cómo es el vecindario?
Es un área muy tranquila, y cerca de otros barrios con mucho más movimiento. A pesar de eso, tiene varios ricos restaurantes y bares con una muy linda vista del puerto. Seguramente se puede disfrutar mucho más en verano que en invierno.
 
.- ¿Qué es lo que hacés todos los días?
Durante la semana, y a pesar de que se hace de noche muy temprano, nos organizamos para ir juntos al Gimnasio, salir a tomar algo, cenar y hasta hemos participado de algunas actividades de voluntariado, fomentado por la empresa. El equipo al que me sumé en Boston, está conformado en su mayoría por extranjeros o personas de otros estados, lo cual nos hace estar mucho más unidos y acompañados durante y después del horario laboral. La oficina es absolutamente abierta y nadie tiene escritorio ni oficina. Cada uno se sienta dónde quiere, y eso hace que para almorzar nos busquemos unos con otros para acompañarnos.
Durante los fines de semana he aprovechado para recorrer la ciudad y hacer un poco de turismo. Un fin de semana fui a New York, ya que deseaba verlo decorado para navidad, tal como se muestra en las películas. Ahora que todo está completamente cubierto por nieve, aprovecharé a tomar clases y aprender a esquiar.
 
.- ¿Significa mucho cambio vivir y trabajar en un país tan diferente al nuestro?
Al venir a una ciudad, a una marca y trabajo totalmente distinto al que tenía, sentí esa misma adrenalina que cuando empecé un trabajo nuevo. La diferencia principal creo que es entender las costumbres y adaptarse a otra forma de comunicarse, quizás un poco más distante a la que uno está acostumbrado. Por ejemplo, acá las reuniones se organizan dejando siempre 10 minutos entre una reunión a otra para poder llegar en horario o contestar algún email o al menos tomar un café. Aunque siempre hay lugar para un plan improvisado de último minuto, en general todo está agendado con anticipación, desde una reunión hasta una salida a tomar un café.
 
.- ¿Te adaptaste fácil o te costó?
La adaptación fue fácil, por dos motivos. Al llegar para fin de año, cuando los objetivos anuales ya estaban prácticamente cumplidos y todos teníamos más tiempo para relajar, se organizaron varias cenas, salidas y actividades que permitían a todos relajar e interactuar mucho más. Por otro lado, estoy en uno de los pocos equipos en donde la gran mayoría son extranjeros o han vivido en distintos países, por ende saben lo importante de ayudar al "nuevo" a integrarse.
 
.- ¿Tenías algún conocido viviendo allí?
Siempre hay amigos o hermanos de amigos. Pero en definitiva uno está solo, porque la familia y los amigos están en tu país. Así que aprovecho cada minuto libre para conocer gente. En definitiva, la clave es poder encontrar un buen balance entre el trabajo y la vida personal, por eso hacer amigos nuevos es importante y dedico tiempo a eso también.
 
.- ¿Cómo es la gente?
En general la gente es muy amable y abierta. Esperaba encontrarme con un ambiente mucho más competitivo, y me sorprendí al ver que es tan relajado que los niveles jerárquicos casi no se notan.
 
.- ¿De qué nacionalidades son los amigos que hiciste?
En mi equipo tenemos gente de Alemania, Ámsterdam, Londres y, por su puesto, Estados Unidos. Como dije anteriormente, todos en algún punto estamos lejos de nuestras familias y amigos, y por ende, nos unimos bastante.
 
.- ¿Cómo es el día a día, las comidas, las costumbres?
Los almuerzos son en el comedor de la oficina, comida internacional, y casi nunca hay alguna opción típica americana como pizza o hamburguesas. Cuando te dicen que alguna salsa es picante, lo es realmente. Todos los menús indican las calorías, y siempre hay opciones para todos.
Amo una marca de supermercados en particular que tiene todo orgánico y fresco. Voy durante el fin de semana y me traigo lo que vaya a necesitar, puedo pasar horas recorriendo y descifrando lo que estoy comprando. Estoy acostumbrada a usar el inglés para trabajar o viajar, y no se a detalle el vocabulario de la comida, así que me ayudo con el diccionario del celular para entender.
Acá prima el café, no hay día que no tomemos al menos dos. Al final del día generalmente los panes, cupcakes o galletas que quedan se regalan previo al cierre, así que siempre pasamos para ver si quedo alguno interesante y lo compartimos.
 
.- En lo laboral, ¿es muy diferente a lo que ves en nuestro país?
Laboralmente es igual, pero mucho más organizado. Me sorprendo viendo cómo se respeta el tiempo ajeno, y aunque a veces nos desviamos de tema, volvemos al punto rápidamente para no pasarnos del tiempo de la reunión estipulado. Si todos los convocados o su mayoría no están en horario, a los 10 min se da por finalizada la reunión y se solicita volver a agendar.
En Argentina estamos más acostumbrados a que cada uno tiene su escritorio, su foto familiar y tu mate o taza. Acá, al no tener escritorio propio, nada de esto está. Tenemos la posibilidad de trabajar donde tengamos ganas, un escritorio en cualquier piso, la cafetería, un living. Las reuniones se dan en todas sus formas, y particularmente me encanta poder escribir las paredes como si fueran pizarrones.
 
.- ¿Extrañás?
Es muy poco tiempo para extrañar. Mi perro, familia y amigos por supuesto que se extrañan. Aunque uno puede pasarla realmente muy bien, es algo que no podés remplazarlo con nada. La tecnología acorta mucho las distancias, y eso ayuda. Por otro lado, debo confesar que extraño comer un buen asado y milanesas.
 
.- ¿Cuándo regresás a nuestro país?
Regreso fines de marzo.
 
.- ¿Te imaginás viviendo en el exterior por el resto de tu vida?
El resto de mi vida es mucho tiempo. En el corto y mediano plazo, seguramente sí.
 
.- Si tuvieses que elegir otro lugar para vivir, ¿Cuál sería?
Algún lugar en Europa, particularmente Madrid.
 
.- ¿Recomendás la experiencia?
Absolutamente. No hay nada por perder, sino todo lo contrario. No es fácil, pero creo que vale la pena al menos intentarlo.
.-Pace terminar, ¿planes hacia adelante?
Seguir haciendo personal y profesionalmente lo que me hace feliz.

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