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Lucas Jaymez, el escultor de dinosaurios
El villeguense esculpe asombrosas representaciones a escala de animales que vivieron hace millones de años. Tiene seguidores de todas partes del mundo y recientemente fue contactado por un proyecto de extensión de la Universidad de La Plata, para que realice miniaturas de algunas especies.

        El mundo de los dinosaurios es fascinante. ¿Quién no se ha sentido alguna vez maravillado por su apariencia y el colosal tamaño de algunos de ellos?

Las representaciones a escala que realiza el villeguense Lucas Jaymez hacen que los dinosaurios nos gusten aún más, y que nos sintamos atraídos de forma casi hipnótica por estos animales, que habitaron el mundo durante más de cien millones de años. ¿Todavía no conocés su increíble trabajo? Leé esta nota.

 

.- Lucas, ¿qué hiciste cuando terminaste el colegio?

Al terminar el colegio me fui a estudiar a Córdoba, pero como tantos, no era lo que realmente hubiese querido estudiar (o sí, pero de otra forma) y me volví luego de dos años, justo antes de la crisis del 2001.

 

.- ¿A qué edad descubriste tu interés por el diseño y el arte en general?

Al arte lo disfruté desde chico. Mi maestra de primero y segundo grado, Inés Cañete, me alentaba mucho a dibujar y crear. También fui a "Pinturita", como le decía a "La Fragua" de Maruca Carrozzi. Y luego en casa, como el dinero siempre estaba justo, creaba mis propios vehículos y juguetes, disfraces, etcétera. La infancia en el barrio, al menos en los '80, era un gran caldo de cultivo para la imaginación.

 

.- ¿Dónde aprendiste lo que hacés?

Haciendo. Si bien hice un curso bastante breve de dibujo cuando era chico, lo mío es de puro autodidacta. La intuición es muy importante, así como el sentido común. La primera escultura que hice tenía un armazón de alambre, como un cuerpo tiene un esqueleto que lo sostiene, y los grupos musculares son más o menos los mismos en todos los animales, así que me animé a comenzar. Y luego, práctica. La práctica constante y la retrospectiva con crítica, ayudan a mejorar.

 

.- Hemos visto que no sólo diseñás y esculpís, sino que también dibujás como los dioses. ¿Tenés artistas, ilustradores o diseñadores en tu familia?

La verdad que no. A veces mi viejo me dibujaba algún caballo (con cuerpo de perro). Y mi vieja, que es maestra, cuando éramos chicos sí nos hacía algunos dibujos. O para sus clases. Así que, si bien no hay "dibujantes", siempre hubo una guía y un incentivo a dibujar, con lo que hubiera a mano.

 

.- ¿Dónde estudiaste?

El primario lo hice en la Escuela Nº 1 el secundario en la Escuela Técnica, ahí refiné la técnica del dibujo, aunque no fuera artístico. El manejo de los lápices de diferentes durezas, tratar de ser prolijo (la tinta y el papel vegetal son enemigos íntimos y aprenderlo, ya a punto de terminar una lámina que llevó horas, es frustrante), escribir en letra de imprenta, etcétera.

 

            .-¿Recordás qué fue lo primero que diseñaste?

Lo primero que diseñé, y pude llevar al mundo corpóreo, fue una maqueta completamente amoblada. Era lo que más me gustaba hacer. Trataba de inventar nuevos métodos de hacer techos desacoplables, mobiliario en escala mínima. Todo cuidando el mango, porque son materiales caros. Con esa maqueta fui a concursar a Rivadavia, pero había trabajos mejores y no gané. Pero la satisfacción de haber hecho el mejor trabajo posible, era suficiente para mí.

 

.- ¿Me contás de tus primeros trabajos o de tu experiencia laboral en general?

Cuando volví de Córdoba, a los pocos meses, un antiguo profesor del colegio y amigo, Juan José Goedelmann, me consiguió un trabajo en la Comisión de Fiestas. Allí conocí a Celina Fábregues y nos hicimos amigos rápidamente. Con el tiempo abrimos un estudio de diseño gráfico y desde entonces me dedico a eso. Si bien yo estudié Diseño Interior, con el tiempo me arrepentí de no haberme decidido por Diseño gráfico, que lo daban en el mismo Instituto al que asistí. Descubrí que esto era lo que quería hacer.

 

.- ¿Cúando nació tu interés por las esculturas?

Como siempre, desde que soy chico, hay cosas que me gustaría tener y son complicadas de conseguir. O costosas. Quizás esto último fue lo que más me motivó: el no haber tenido todo. Nuestro hogar fue siempre humilde. Aunque teníamos todo lo necesario gracias al esfuerzo de mis viejos, éramos cuatro hermanos y siempre se llegaba con lo justo. Y por esto no se podía tener lo último de todo. Con los años valoro cada vez más esta enseñanza tácita.

Quizás si hubiese tenido lo que quería, cuando lo quería, me hubiese aburrido enseguida. Y cuando quería algo, intentaba hacerlo yo.

No recuerdo con claridad cuándo nació mi interés por las esculturas, pero seguramente habré visto alguna escultura y me propuse "yo puedo hacerlo". No mejor, ni más rápido, pero mío.

 

.- ¿Y específicamente por los dinosaurios?

Los dinosaurios me asombran desde chico, aún antes de que Jurassic Park saliera en película. Leyendo la novela, con las revistas de la época y con una colección que venía en fascículos. Pero, curiosamente, no recuerdo haber tenido dinosaurios de juguete.

 

.- ¿Recordás el primero que creaste?

Sí, claro. El primero fue un Tyrannosaurus Rex, hace ya diez años.

 

.- ¿Qué hacés con todas tus creaciones?

Acá es donde la respuesta varía. La mayoría los mantengo. Si bien es un incordio tener que estar limpiando los detalles intrincados, y como no tengo una vitrina grande, los tengo en estanterías que se van agregando. He comenzado a vender algunas de las primeras, incluso la primera de todas, el Tyrannosaurus Rex, está a la venta. Quiero concentrarme en los dinosaurios de Argentina y de la última etapa, que considero ha ganado más realismo con cada pieza.

 

.- ¿Siempre se trata de dinosaurios o has incursionado en otros temas?

Hasta ahora sólo dinosaurios. Tengo pendientes otros tipos de animales, también extintos, como pterosaurios o reptiles voladores, reptiles marinos y la megafauna que habitó nuestra zona hace miles de años. Para esto último no falta tanto, pues me contactaron de un proyecto de extensión de la Universidad de La Plata, que se dedica a brindar talleres y charlas sobre estos animales y me propusieron hacer miniaturas de gliptodontes (mulitas gigantes), mastodontes (parientes de los elefantes y mamuts), tigre dientes de sables y otros más. Estas piezas luego serán copiadas y entregadas a diversas escuelas y entidades educativas con la particularidad de que sean aptas para personas no videntes. Esto me entusiasma mucho, porque la gente que no puede ver estos animales que escapan a la escala humana, podrán "verlos" con sus manos. Y da mucho orgullo poder ser parte de esta iniciativa.

 

.- Tus creaciones son halagadas por seguidores de diferentes nacionalidades, que comentan tus fotos en Instagram. ¿Nos contás de qué países te siguen?

Uy, hace un tiempo pedí en Instagram que me escribieran de qué países me seguían. Y gracias a Dios, mis seguidores son muy activos, se prenden rápido a este tipo de interacciones y respondieron rápidamente. Lo único que puse como condición era que no repitieran el país si ya lo habían visto escrito. Y me asombré. Hay muchos seguidores de Chile, Brasil, Uruguay, Perú, Colombia, Venezuela, México, España. Lo esperable. Pero la mayor cantidad de seguidores es de Estados Unidos. También hay de Australia, Portugal, Vietnam, Irlanda, China, Rusia, Canadá, Pakistán, India, Francia. Y muchos otros que ya ni me acuerdo.

 

.- ¿Qué significa para vos la experiencia de mostrar lo que hacés y que sea tan halagado?

La verdad es que lo que hago, lo hago porque me gusta a mí. Es un pensamiento egoísta, pero real. Y que tanta gente crea que lo que hace uno es interesante y lo halague, da satisfacción y orgullo, claro.

 

.- ¿Qué sentís cuando la gente que sabe del tema, ya sea otros escultores o ilustradores halagan tus esculturas?

Eso es lo mejor. Si bien el cariño y admiración de otros fanáticos de los dinosaurios es fantástico, que un paleoartista reconocido o alguien que uno admira, brinde un halago (o incluso una crítica constructiva) es aún más satisfactorio.

 

.-  ¿Qué materia prima utilizás?

Como siempre, uso lo que tengo a mano. El material que utilizo es masilla epoxi para artesanos. Es el material más económico que se consigue en Argentina y en Villegas, en particular. Tiene sus limitaciones, pero con la práctica le logré tomar el tiempo. Lo compro en la ferretería. A veces me pregunto si les dará curiosidad que compre tanto material y tan seguido.

 

.- ¿Cómo elegís las esculturas con las que vas a trabajar?

Como dije antes, tienen que ser argentinos. Hay miles de trabajos hechos sobre los dinosaurios más conocidos, incluso mis primeros trabajos se centraron en los clásicos: Tyrannosaurus, Triceratops, Stegosaurus, etcétera. Pero en Argentina tenemos ejemplares únicos, los más antiguos (¡los dinosaurios surgieron de Argentina!), los más grandes, los más raros. Hay mucha variedad, únicos en su tipo.

Cuando elijo mi próxima pieza pienso en dos cosas: que sean alternados (un carnívoro, un herbívoro, más que nada para no aburrirme) y que formen una escena. Si bien son piezas individuales, están pensados como dioramas que cuentan una historia. Y también trato de hacer los más representativos de cada grupo. Hay más de 100 especies argentinas, así que elijo los más característicos. Y otro criterio es el tamaño. Como todas las esculturas están realizadas en la misma escala, para que los gigantes no resulten muy grandes, lo más pequeños son imposibles de hacer. Al menos hasta que use otra escala, específica para animales de menos de 4 metros.

 

.- Aproximadamente, ¿cuánto tiempo te toma cada escultura?

El tiempo se mide en sesiones. La masilla epoxi da un tiempo de manejo de 45 a 90 minutos. Esa es la ventana que da para trabajar, y con el calor del verano se reduce drásticamente. Así que puedo trabajar por pequeñas secciones a la vez. Así que un animal promedio lleva unas 10 sesiones, en promedio. Cuanto más grande, más sesiones, pero es más fácil de trabajar en un animal grande que en uno pequeño.

 

.-  En todos estos años, ¿mantuviste tu estilo?

No, afortunadamente evolucionó. Los primeros tienen un estilo particular. Con el primer dinosaurio argentino inauguré una nueva técnica, con más detalle y precisión científica. Imprimía imágenes del esqueleto a la escala deseada y creaba un armazón de alambre, formaba los músculos individuales y recién cuando estuviera completo, forraba con una capa de piel, con escamas hechas individualmente. Hace unos meses cambié la técnica. Ahora tallo la figura en telgopor o polifan (agradezco a Luciana Werbowecki que me regala sobrantes de este material) un poco más flaco que el animal final. He aprendido a ver el animal en 3D en mi mente antes de hacerlo, por lo que tallo músculos con gran precisión. Esto ahorra pasos, material y el resultante es más liviano y resistente. Ya no preciso armazón de alambre. Y con los bustos también fui refinando las técnicas, para que sean cada vez más realistas.

 

.- ¿Sos crítico de tu propio trabajo?

El peor crítico. A veces tengo que contener la pulsión de querer reformar y corregir figuras ya hechas. Descubro que podría ser mejor, más natural, más colorido, más exacto. Y meto mano. Cero nostálgico. Incluso la primera pieza que vendí era una que había reformado dos veces y estaba a punto de cambiar radicalmente. Como era tan halagada, pensé que quizás alguien podría disfrutarla así tal cual, que estaba muy bien. Y la vendí.

 

.- ¿De dónde surge tu inspiración?

Busco en internet. Lamentablemente soy malo para recordar nombres, pero luego descubro que hay trabajos de un mismo paleoartista que me gustaron por algo en particular. Soy naturalista, me gusta lo que parezca real. O real según el mundo que conocemos ahora. Animales (sí, los dinosaurios son animales, no monstruos) Y las aves son dinosaurios, no hace falta imaginar tanto, sino observarlas. Los dinosaurios tienen más en común con las aves que con los reptiles, así que trato de copiar su gracia, las posturas, sus comportamientos, los colores. Todo eso congelado en una foto. Una foto en 3D.

 

.- ¿Cómo definirías tu trabajo?

Lo que yo hago es palearte. Es la reconstrucción de la vida ya extinguida a través del arte. Es amateur, pero es paleoarte.

 

.- Cuándo empezás con una escultura, ¿tenés una idea del resultado al que querés llegar?

Sí y no. La idea, como dije, la tengo en la cabeza. El resultado se acerca bastante, porque no suelo hacer bocetos. La pintura evoluciona sobre la marcha, no está super definido.

 

.- ¿En qué te encontrás trabajando actualmente y qué proyectos tenés a futuro?

Acabo de terminar el velociraptor Blue de Jurassic World. Esto no es paleoarte (porque no es un dinosaurio real, sino un personaje de ficción) sino algo que quería hacer para mí. Tengo un busto del velociraptor de Jurassic Park en proceso de refinamiento, para mandar a hacer copias y poder vender. Y tengo dos dinosaurios realistas, unos bebés Tyrannosaurus y Triceratops también para mandar a hacer copias. Y el proyecto para personas ciegas del que hablé antes.

 

.- ¿Comercializás tus esculturas? ¿Hacés pedidos por encargue?

Sí, me animé a vender. Tengo algunas de las primeras en venta, porque no son de Argentina y preciso hacer espacio. Y también hago por encargo. Por ahora sólo en Argentina, por el tema del cobro y envío asegurado a través de MercadoLibre. Pero me piden mucho del exterior. El público argentino no está tan dispuesto todavía, pero hay pedidos.

 

.- ¿Has participado de alguna muestra?

Ni. Llevé algunos de mis dinosaurios a una muestra que se hizo en la Escuela Técnica a fin del año escolar. Estaba pensada para que los vieran los chicos del primario en una visita que harían, pero se reformuló y tuve que contar un poco de que se trata frente a los chicos del secundario. Pero apenas terminó la charla, me las llevé. Quisiera que se pueda hacer una muestra más extensa en el tiempo, donde se puedan apreciar mejor y agregar información de los animales.

El año pasado llevé la propuesta a Cultura, pero resultó una experiencia complicada, me desanimé un poco.

Quizás más adelante se pueda hacer algo de formar particular, yo pongo a disposición las figuras, siempre y cuando sean cuidadas, que no estén al alcance de las manos. Sé que provoca tocarlas, pero son sumamente frágiles. O quizás algún día el Museo pueda contar con una muestra semi permanente. La idea es que sea accesible para el público.

 

Para conocer el trabajo de Lucas Jaymez, pueden buscarlo en Facebook o Instagram como DinoEsculturas. Lo que hace es realmente asombroso. Pasen y vean.

 

 

 

 

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