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Lucas Jaymez, el escultor de dinosaurios (parte II)
El viernes publicamos la primera parte de esta nota, hoy compartimos la segunda y última.

 El villeguense esculpe asombrosas representaciones a escala de animales que vivieron hace millones de años. Tiene seguidores de todas partes del mundo y recientemente fue contactado por un proyecto de extensión de la Universidad de La Plata, para que realice miniaturas de algunas especies.


.- ¿Cómo elegís las esculturas con las que vas a trabajar?
Como dije antes, tienen que ser argentinos. Hay miles de trabajos hechos sobre los dinosaurios más conocidos, incluso mis primeros trabajos se centraron en los clásicos: Tyrannosaurus, Triceratops, Stegosaurus, etcétera. Pero en Argentina tenemos ejemplares únicos, los más antiguos (¡los dinosaurios surgieron de Argentina!), los más grandes, los más raros. Hay mucha variedad, únicos en su tipo.
Cuando elijo mi próxima pieza pienso en dos cosas: que sean alternados (un carnívoro, un herbívoro, más que nada para no aburrirme) y que formen una escena. Si bien son piezas individuales, están pensados como dioramas que cuentan una historia. Y también trato de hacer los más representativos de cada grupo. Hay más de 100 especies argentinas, así que elijo los más característicos. Y otro criterio es el tamaño. Como todas las esculturas están realizadas en la misma escala, para que los gigantes no resulten muy grandes, lo más pequeños son imposibles de hacer. Al menos hasta que use otra escala, específica para animales de menos de 4 metros.
 
.- Aproximadamente, ¿cuánto tiempo te toma cada escultura?
El tiempo se mide en sesiones. La masilla epoxi da un tiempo de manejo de 45 a 90 minutos. Esa es la ventana que da para trabajar, y con el calor del verano se reduce drásticamente. Así que puedo trabajar por pequeñas secciones a la vez. Así que un animal promedio lleva unas 10 sesiones, en promedio. Cuanto más grande, más sesiones, pero es más fácil de trabajar en un animal grande que en uno pequeño.
 
.-  En todos estos años, ¿mantuviste tu estilo?
No, afortunadamente evolucionó. Los primeros tienen un estilo particular. Con el primer dinosaurio argentino inauguré una nueva técnica, con más detalle y precisión científica. Imprimía imágenes del esqueleto a la escala deseada y creaba un armazón de alambre, formaba los músculos individuales y recién cuando estuviera completo, forraba con una capa de piel, con escamas hechas individualmente. Hace unos meses cambié la técnica. Ahora tallo la figura en telgopor o polifan (agradezco a Luciana Werbowecki que me regala sobrantes de este material) un poco más flaco que el animal final. He aprendido a ver el animal en 3D en mi mente antes de hacerlo, por lo que tallo músculos con gran precisión. Esto ahorra pasos, material y el resultante es más liviano y resistente. Ya no preciso armazón de alambre. Y con los bustos también fui refinando las técnicas, para que sean cada vez más realistas.
 
.- ¿Sos crítico de tu propio trabajo?
El peor crítico. A veces tengo que contener la pulsión de querer reformar y corregir figuras ya hechas. Descubro que podría ser mejor, más natural, más colorido, más exacto. Y meto mano. Cero nostálgico. Incluso la primera pieza que vendí era una que había reformado dos veces y estaba a punto de cambiar radicalmente. Como era tan halagada, pensé que quizás alguien podría disfrutarla así tal cual, que estaba muy bien. Y la vendí.
 
.- ¿De dónde surge tu inspiración?
Busco en internet. Lamentablemente soy malo para recordar nombres, pero luego descubro que hay trabajos de un mismo paleoartista que me gustaron por algo en particular. Soy naturalista, me gusta lo que parezca real. O real según el mundo que conocemos ahora. Animales (sí, los dinosaurios son animales, no monstruos) Y las aves son dinosaurios, no hace falta imaginar tanto, sino observarlas. Los dinosaurios tienen más en común con las aves que con los reptiles, así que trato de copiar su gracia, las posturas, sus comportamientos, los colores. Todo eso congelado en una foto. Una foto en 3D.
 
.- ¿Cómo definirías tu trabajo?
Lo que yo hago es palearte. Es la reconstrucción de la vida ya extinguida a través del arte. Es amateur, pero es paleoarte.
 
.- Cuándo empezás con una escultura, ¿tenés una idea del resultado al que querés llegar?
Sí y no. La idea, como dije, la tengo en la cabeza. El resultado se acerca bastante, porque no suelo hacer bocetos. La pintura evoluciona sobre la marcha, no está super definido.
 
.- ¿En qué te encontrás trabajando actualmente y qué proyectos tenés a futuro?
Acabo de terminar el velociraptor Blue de Jurassic World. Esto no es paleoarte (porque no es un dinosaurio real, sino un personaje de ficción) sino algo que quería hacer para mí. Tengo un busto del velociraptor de Jurassic Park en proceso de refinamiento, para mandar a hacer copias y poder vender. Y tengo dos dinosaurios realistas, unos bebés Tyrannosaurus y Triceratops también para mandar a hacer copias.Y el proyecto para personas ciegas del que hablé antes.
 
.- ¿Comercializás tus esculturas? ¿Hacés pedidos por encargue?
Sí, me animé a vender. Tengo algunas de las primeras en venta, porque no son de Argentina y preciso hacer espacio. Y también hago por encargo. Por ahora sólo en Argentina, por el tema del cobro y envío asegurado a través de MercadoLibre. Pero me piden mucho del exterior. El público argentino no está tan dispuesto todavía, pero hay pedidos.
 
.- ¿Has participado de alguna muestra?
Ni. Llevé algunos de mis dinosaurios a una muestra que se hizo en la Escuela Técnica a fin del año escolar. Estaba pensada para que los vieran los chicos del primario en una visita que harían, pero se reformuló y tuve que contar un poco de que se trata frente a los chicos del secundario. Pero apenas terminó la charla, me las llevé. Quisiera que se pueda hacer una muestra más extensa en el tiempo, donde se puedan apreciar mejor y agregar información de los animales.
El año pasado llevé la propuesta a Cultura, pero resultó una experiencia complicada, me desanimé un poco.
Quizás más adelante se pueda hacer algo de formar particular, yo pongo a disposición las figuras, siempre y cuando sean cuidadas, que no estén al alcance de las manos. Sé que provoca tocarlas, pero son sumamente frágiles. O quizás algún día el Museo pueda contar con una muestra semi permanente. La idea es que sea accesible para el público.
 

Para conocer el trabajo de Lucas Jaymez, pueden buscarlo en Facebook o Instagram como DinoEsculturas. Lo que hace es realmente asombroso. Pasen y vean.

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