Raúl
Martins, denunciado por su hija Lorena por manejar prostíbulos en Argentina y
México, tiene una aterradora biografía con información recopilada en coberturas
periodísticas de Página 12, Clarín, La Nación y diversos medios mexicanos y españoles.
Ya en
su edición del 26 de febrero de 2011 Actualidad reflejaba estos datos, en el
marco de la noticia sobre un libro escrito por una periodista mexicana,
titulado "Las esclavas del poder", donde realiza un viaje al tenebroso corazón
de la trata sexual de mujeres y niñas en todo el mundo. En las crónicas, se
incluye el nombre de Raúl Martins como uno de los zares de la prostitución en
ambos países.
Pero
eso no es todo, porque además se lo señala como agente de inteligencia de la
dictadura argentina entre 1974 y 1978 (SIDE), y lo identifican con el seudónimo
Aristóbulo Manghi, y los alias "El profesor" y "Pini". Lo responsabilizan por
dar seguimiento, fotografías y marcar personas que "luego los grupos de tareas
iban a secuestrar y eventualmente desaparecer".
Martins
habría trabajado en la Base Billinghurst,
que a su vez operaba para la ESMA
y para automotores Orletti, como se llamaba la base operativa argentina del
Plan Cóndor.
Durante
un tiempo fue profesor de historia. Estuvo casado con Norma Ester Oviedo,
también empleada de la SIDE. La
mujer murió hace unos años asfixiada por un escape de gas y existe un
expediente para aclarar algunos puntos oscuros relacionados a este hecho.
Desde
mediados de los "90 la justicia lo investigó como supuesto propietario de
locales donde se ejercía la prostitución de lujo.
Al
bucear en Internet, son varias las noticias que aparecen relacionadas a
Martins, recordado en nuestra zona por consagrarse campeón con Larroudé en
1974, en La Liga
de General Villegas.
Una de esas
notas sostenía que el ex jugador estuvo sospechado de matar al noruego Pederson
Kenneth Turbjorn, alias Mike Arturo Wilson García, cuyo cuerpo fue encontrado
con dos impactos de bala, en la Zona
Hotelera, y que se decía era el novio de su hija, Lorena
Martins, quien extrañamente desapareció del país a unos días del hecho.
El
joven extranjero, que en realidad tenía tres identidades distintas, fue
ejecutado al más puro estilo narco y con el sello característico de los
carteles de la droga, la madrugada del 15 de marzo de 2004.
Por
otro lado, se mencionaba en otro de los artículos que uno puede encontrar
relacionados con Martins en Internet que fue denunciado por pagar coimas a
funcionarios judiciales y policiales.
Un
testigo habría señalado que el juez Oyarbide recibía dinero de él a cambio de
protección para sus locales nocturnos. Locales que le otorgaban ganancias que
rondaban entre los 6000 y los 7000 pesos por noche (en los años "90).
Por ese
raro vouyeurismo que suelen compartir los espías, el boliche The One tendría
instalado un sistema de televisión donde se filmaban los encuentros sexuales de
sus habitués. Los videos de esos encuentros tenían un claro destino:
extorsionar a los clientes.
Pero a
Martins también se lo culpa de asesinar al jefe de estado de mayor seguridad de
Benito Juárez, Coronel Wilfredo Flores Saucedo, para encubrir las acciones del
cartel de Sinaola en Cancún, según afirmó el periodista e investigador Renán
Castro Madera.